La escena se repite cada fin de semana en distintos puntos de Tucumán. Una mesa, almohadillas específicas y dos competidores frente a frente midiendo fuerza, técnica y estrategia, muy al estilo de Sylvester Stallone en "Over the Top". Lo que para muchos sigue siendo una “pulseada” ocasional, para un grupo de jóvenes tucumanos se transformó en un deporte en expansión que gana organización y visibilidad.

Alejandro Fernández, junto a Nicolás Medina y Santiago Heredia, forman parte de la Escuela Lucha de Brazos Garra Halcón, uno de los espacios que impulsa la disciplina en la provincia. Según cuentan, el crecimiento fue progresivo pero sostenido. “Las primeras juntadas empezaron hace cinco años, cuando nos encontrábamos en el centro y se sumaba gente que veía y se interesaba”, recordó uno de los integrantes a LA GACETA.

El origen fue informal, casi espontáneo. Las convocatorias surgían a través de redes sociales o grupos de WhatsApp, y con el tiempo fueron consolidando un núcleo estable de practicantes. “Veníamos de otro grupo que se disolvió y ahí surgió la idea de empezar de nuevo. Hoy tenemos un equipo grande detrás y seguimos sumando gente”, explicaron.

Actualmente, la escuela reúne entre 24 y 25 jóvenes, mientras que en toda la provincia estiman que hay más de 100 personas practicando la disciplina. El crecimiento también se refleja en la participación en torneos oficiales. De hecho, varios de ellos lograron clasificar al Sudamericano que se disputará en junio.

“Primero competimos en el Nacional que se hizo en Tucumán. Los cuatro mejores de cada categoría clasificaban y fue un torneo muy exigente”, detallaron. La competencia, además, incluye categorías femeninas, lo que amplía el alcance del deporte.

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Lejos de la improvisación, la lucha de brazos requiere entrenamiento específico y técnica para evitar lesiones. “No es lo mismo la ‘fuercita’ que se hace de manera callejera. Eso es muy lesivo. Nosotros trabajamos con técnica y cuidamos mucho la postura”. Entre las lesiones más comunes mencionan las que afectan al húmero, hombro y tendones, por lo que el enfoque está puesto en la preparación física adecuada.

Los entrenamientos combinan gimnasio con prácticas específicas en mesa. “Entrenamos de lunes a jueves, descansamos el viernes y los sábados hacemos sparring. Muchos también tenemos equipamiento en casa”, contaron. En ese proceso, los tendones juegan un rol clave: “Es lo que más se trabaja y lo que más demanda este deporte”.

En cuanto a lo técnico, destacaron la importancia de la muñeca, la tracción del cuerpo y la estabilidad que aportan las piernas. “Se flexiona la muñeca, se hace tracción dorsal y se acompaña con el cuerpo. También usamos las piernas para tener más torque y estabilidad”.

Para muchos de ellos, la lucha de brazos fue el deporte en el que finalmente encontraron su lugar. “Probé fútbol, handball, básquet, pero no me terminaban de enganchar. Hasta que conocí esto y supe que era lo mío”, contó Fernández. Una experiencia similar compartieron sus compañeros, quienes valoran no solo la competencia sino también el grupo humano. “Se genera un círculo muy lindo, con amistades sanas”, destacaron.

Con la mira puesta en el Sudamericano, el objetivo inmediato es seguir creciendo y representar a Tucumán en el plano internacional. “Queremos competir y dejar a la provincia lo más alto posible”, afirmaron.